Aún recuerdo aquel día que te conocí, ese momento en el que por mi cabeza, no paso ni siquiera, la más miníma idea de que acabaría enamorada.
Eras, mejor dicho, eres lo que buscaba, todo lo que quería, tú lo tenías, era fascinante. Sabías como hacerlo, como hacerme reír, como consolarme cuando lloraba.
Y es que, aunque apenas, nos viéramos, esas tristes horas, que a ambos no sabían a poco, en un parte nos bastaba con estar juntos, por lo menos a mi me bastaba.
Porque la verdad, es que cada día que pasaba más me enamoraba y Dios mío, ahora si que lo estoy, definitivamente, perdidamente.
Porque la verdad es que desde el principio, no se lo que me has dado que me ha encantado, todo, todo...

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